Nuestra historia
Chimichurri deMarce nació de una mezcla muy nuestra: raíces argentinas, vida en España y muchos asados compartidos.
Soy argentina y mi marido es español. Desde que vivimos juntos, nuestras mesas han sido un punto de encuentro entre dos formas de cocinar, celebrar y compartir.
Para mí, el chimichurri siempre estuvo ligado a algo mucho más grande que una salsa: los domingos en familia, el olor del asado, las conversaciones alrededor de la mesa y esa forma tan argentina de convertir una comida en un momento para recordar.
Cuando esa tradición llegó conmigo a España, empezó a formar parte también de nuestra vida aquí.
En nuestros asados con amigos, el chimichurri aparecía siempre en la mesa. Y una y otra vez empezaron a preguntarnos lo mismo: qué llevaba, cómo lo preparábamos, dónde podían conseguirlo.
Ahí entendimos que aquello que para nosotros era cotidiano podía tener valor para muchas más personas.

Así nació deMarce.
No nació como una idea de negocio sobre una hoja en blanco. Nació alrededor de una mesa, entre amigos, conversaciones y una receta que llevaba años formando parte de nuestra familia.
Queríamos conservar su esencia, pero también darle un lugar nuevo. Por eso deMarce une dos historias: la herencia argentina de la receta y el lugar donde hoy la elaboramos, España.
Cada tarro representa ese puente entre dos países, dos culturas y una misma forma de entender la comida: como algo que se comparte.
Hoy seguimos elaborando deMarce con la intención de mantener vivo ese sabor familiar y acercarlo a nuevas mesas, nuevos asados y nuevas historias.
Porque una tradición no deja de ser auténtica cuando cruza una frontera. A veces, simplemente encuentra un nuevo hogar.
De Argentina a España. De nuestra mesa a la tuya.